Hidalgo, una feliz historia de superación

Lunes, 20 Mayo, 2019

Hidalgo, un relato de superación familiar con un paseador de personas como protagonista.

¡Hola! Soy Hidalgo, un Bearded Collie de 9 años. Los mismos que Kalibo lleva cuidando de mí.

Me encanta correr, saltar, pasear, enredar, ir al monte, a la playa, hacer esquí de travesía, ir al campo, al río… siempre con mis dueños…

El verano pasado estuve malito, muy malito. El 16 de julio de 2018 sufrí un tromboembolismo cartilaginoso de la cuarta vértebra lumbar y quedé parapléjico e incontinente, con uno 50% de probabilidades de que fuera irreversible. Estuve ingresado 5 días. Los veterinarios, mis dueños, Kalibo, mis vecinos, los amigos de mis dueños, los nuevos amigos que hicimos ese verano… todos estaban preocupados y tristísimos por mí. La verdad, no entendía muy bien que pasaba. Me llevaban en brazos, me decían que no me moviera, me llevaban muchas veces al veterinario, al fisioterapeuta, mis dueños me daban masajes y me hacían gimnasia pasiva un montón de veces cada día. Un día me colocaron en un carrito para que me moviera con más facilidad. Era todo muy raro…

Yo, que soy muy cabezón, entendía que eso no podía ser, y cada día hacía un esfuercito para volver a ser yo. Un día empecé a tener sensibilidad profunda en las almohadillas de mis patitas. Unos días después, podía mover levemente una pata trasera mientras estaba tumbado… unos días después, la otra, pasadas algunas semanas era capaz de aguantar un poco para hacer pipí y manchaba un poco menos los dodotis y los empapadores, pasadas unas semanas, me llegué a poner de pie yo sólo (bueno, eso fue un día que en casa hicieron una carne que olía a gloriaaaa…). Cada vez que lograba una de estas cosas mis dueños se ponían muy contentos, pero… ¡¡¡lloraban!!! Me decían que era de alegría, no sé no entendía nada….

Cuando estuve un poco mejor, empezaron a llevarme a nadar. ¡¡¡Me encanta nadar!!! Me ponía tan contento cuando llegábamos al agua con la silla de ruedas, que no les daba tiempo ni a quitarme el carrito. En el agua me sentía estupendamente, ¡me movía yo solo otra vez! ¡que gusto! Cada día iba cogiendo un poquito más de fuerza en mis patas traseras. Y así, muuuuchas semanas… un día, me bajaron del coche, me dejaron en el suelo apoyado en mis 4 patas, con la indicación de que esperase para ponerme en el carrito….

Pero esperar en el suelo era muy aburrido, con la cantidad de árboles, arbustos y olores que hay en el campo y…. mientras mis dueños sacaban la silla de ruedas del maletero ¡¡¡empecé a andar yo solo otra vez!!! Caminaba al principio muy torpe, como si estuviera borracho y mis patitas traseras eran como un flan… parecía un choto recién nacido. He seguido haciendo natación y paseos todos los días sin perder la fe en mi recuperación y he logrado el éxito.

Este invierno de 2019, a pesar de que ha nevado poco, he podido volver con mis dueños a correr por la nieve.Todos los días doy larguísimos paseos con ellos, olisqueándolo todo y deambulando yo sólo de árbol en árbol olfateándolo todo.

Esta es mi historia. Camino, corro, juego y sigo disfrutando de mi vida con mis dueños y amigos. En casa siempre cuentan que, en aquellas duras semanas, Kalibo se hizo cargo de las facturas hospitalarias sin demoras ni interrogatorios ni largos trámites ... Entre el Hospital Veterinario Sierra de Madrid, mi veterinario Miguel Ángel, Kalibo, los amigos de Lozoya, los vecinos, amigos antiguos y los nuevos que hemos ido conociendo en estos meses y a los que envío lametones, familia … todo fue más fácil para todos.

¡¡¡¡GRACIAS A TODOS POR CUIDAR DE MÍ!!!!

 

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